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Terapia junguiana

Análisis de jung

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¿Qué es la terapia junguiana?

Junguiana, un extraño nombre para una terapia. Se la conoce así por su creador, Carl Jung, aunque también nos podemos referir a ella como “análisis de jung”.

La terapia junguiana es similar al enfoque psicoanalítico, ya que Jung y Freud trabajaron juntos. Sus distintas teorías provocaron sus separación. La diferencia más destacada la encontramos en que, para Freud, la parte inconsciente es totalmente personal, mientras que Carl pensaba que sí, una parte del inconsciente es personal, pero, en su opinión, también existía otra capa más profunda, no controlable, heredada y compartida por todos los seres humanos, el inconsciente colectivo.

Esta parte es importante si queremos entender el enfoque de Jung, ya que, para él, estos patrones compartidos son los causantes de las actitudes sobre las que no tenemos control, que son intrínsecas a nosotros. Su sistema no busca terminar con estos patrones o arquetipos, sino analizarlos y entenderlos para así comprendernos mejor a nosotros mismos.

Auto-conciencia, transformación y actualización

Ese es el proceso que la terapia junguiana sigue para lograr el equilibrio mental. El objetivo es llegar a convertirnos en individuos más completos.

Inconsciente personal e inconsciente colectivo

La estructura básica del inconsciente personal son los complejos. Situaciones dolorosas que hemos reprimido, recuerdos que hemos olvidado e incluso contenidos que la consciencia todavía no puede asimilar. Estos complejos son como un sistema de sentimientos, pensamientos y formas de actuar que giran entorno a una idea. Los complejos no son siempre negativos, de hecho, Jung decía que muchos de los avances que se han producido a lo largo de la historia han sido frutos de estos.

Los contenidos del inconsciente personal pueden hacerse conscientes si reconocemos su existencia, ya que estos contenidos, en gran parte, proceden de nuestro pasado personal y constituyen una porción de nuestra personalidad.

Cuando tenemos sensación de inferioridad, debemos entender su significado profundo. Y lo que nos está queriendo decir es que necesitamos asimilar en el consciente ciertas partes inconscientes. Completar este proceso va a traer consigo un crecimiento personal y de conciencia.


Por otro lado, nos encontramos con el inconsciente colectivo. Este se expresa en forma de arquetipos: instintos, impulsos naturales, imágenes… patrones que todos compartimos sin importar nuestra cultura.

A la hora de estudiar el inconsciente colectivo, Jung usaba métodos como “el significado de los sueños”, a través del cual el inconsciente nos transmitiría mensajes donde revelaría el problema y su solución,  y “la imaginación activa”, que utilizaríamos para unir contenidos pasivos inconscientes con influencias conscientes a través de alguna forma de auto-expresión, lo que nos permitiría entender e integrar tales contenidos.

Es vital comprender que los arquetipos han de ser satisfechos, ya que forman parte de nuestras necesidades como seres humanos. No tenerlos en cuenta dará lugar a trastornos de personalidad, es decir, se adueñarán de nosotros, de nuestro ego, y viviremos en el malestar y la frustración.


Arquetipos vs Complejos

Vamos a ver un ejemplo de arquetipo que, a su vez, cumple una función como complejo. Así veremos como estas 2 partes inconscientes (personal y colectiva) se relacionan entre si:

Ánima y animus

Existe una polaridad entre lo masculino y lo femenino, no solo universal, sino también intrínseco a cada hombre y cada mujer. Estamos formados por hormonas masculinas y femeninas, lo que nos da acceso completo a sus energías.

La polaridad masculina engloba la iniciativa, la lógica y la mente. Significa movimiento, acción de procrear, de penetrar, habilidad para investigar el mundo e ir en la dirección de lo que se desea. La polaridad femenina es el cuerpo frente al espíritu. Es la habilidad de entregar y de recibir, la fecundidad, la ternura, la contemplación y la intuición.

Visto esto, el animus representa la parte masculina en la mujer, mientras que el ánima representa la parte femenina en el hombre. Integrar ambas polaridades consiste en equilibrar estos dos principios en uno mismo para completarse y resolver el conflicto (sol / luna – cielo / tierra –  mente / cuerpo – razón / intuición – fuerza / voluntad – separación / unión)

Para Jung, las mujeres son receptivas por fuera, pero penetrables y duras por dentro. Los hombres son agresivos y fuertes por fuera, pero blandos y protectores por dentro. En el momento en que una mujer conecta con su interior, esta encuentra lógica, firmeza, poder, reflexión y competitividad. Cuando un hombre entra en contacto con su interior, este refleja vulnerabilidad, sabiduría, unidad, tolerancia y compasión.

Hasta aquí el arquetipo, pero ¿y el complejo? Bien, en nuestra sociedad hemos eliminado este arquetipo, lo hemos reprimido. Socialmente, a los hombres se les ha condicionado para frenar cualquier signo de feminidad, mientras que a las mujeres se las ha formado en que mostrar actitudes masculinas no es atractivo. Y es esta represión, estos juicios los que dan lugar al complejo afectivo de la sexualidad. La cultura que nos rodea da gran importancia a esto, nos influye y nos limita, ya que nos obliga a reprimir una parte de nosotros mismos, parte a la que necesitamos abrirnos si queremos lograr equilibrio y satisfacción en nuestras vidas.

Terapia junguiana
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